Mostrando entradas con la etiqueta teoría del caos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta teoría del caos. Mostrar todas las entradas

miércoles, 27 de abril de 2016

Eris en Aries

Cuando se descubre un nuevo planeta dentro de nuestro Sistema Solar y este planeta es de evidente interés astrológico como Eris, se inicia un largo proceso astrológico de asignación de significado a dicho planeta, pues revela un nuevo punto a considerar en la interpretación de una Carta Natal. Durante ese largo proceso que dura años los astrólogos investigan para descubrir cuales son las posibles correlaciones observables entre ese cuerpo celeste con los eventos terrestres y cómo se relaciona con la vida de los seres humanos.

Durante este proceso se tienen en cuenta muchos factores, como los acontecimientos históricos coincidentes con el momento de su descubrimiento, así como otros pasados ya sucedidos mientras el planeta ocupaba otras posiciones en el cielo, así como también las características astrofísicas del planeta, y así como su localización en el espacio, tiempo, tamaño y forma; su distancia de la Tierra y el Sol, sus satélites o la excentricidad de su órbita, entre otros. También se tiene en cuenta la mitología asociada a su nombre. Y sobre todo, se observa muy analíticamente qué correlaciones se producen entre su posición y movimiento a través del zodiaco y los acontecimientos humanos colectivos e individuales. Y también durante todo este proceso, la NASA proporciona a los astrólogos las efemérides del planeta recientemente descubierto.

El Cinturón de Kuiper fué decubierto en 1992. Es una larga zona en forma de disco circunestelar más allá de la órbita de Neptuno, a aproximadamente entre 30 y 50 unidades astronómicas de distancia del Sol. Se piensa que puede albergar millones de diminutos cuerpos celestes todavía en proceso de clasificación y denominación. Algunos de los más grandes de estos cuerpos -conocidos como Kuiper Belt Objects (KBOs) tales como Sedna o Eris, son de especial relevancia astrológica, siendo la primera vez en la historia en la que astrónomos y astrólogos colaboraron juntos en el proceso de denominación de algunos de estos cuerpos, poniendo así fin a una larga división histórica entre ambas ciencias.

Eris fué descubierto oficialmente el 5 de Enero de 2005 a las 11:20 AM en Pasadena, California, a 19 grados de Aries; signo en el que permanecerá hasta el año 2048. Este planeta es 1/4 mayor en masa que Plutón y su órbita alrededor del Sol se extiende incluso más allá del Cinturón de Kuiper, en los límites de nuestro Sistema Solar, a unas 96 unidades astronómicas de distancia de la Tierra. Tiene un sólo y único satélite, llamado Disnomia.

En la mitología griega, Eris es la diosa del Caos y la Discordia. Su satélite, Disnomia, es la hija de Eris, un demonio que personifica el desorden civil y la ilegalidad. Así también según el mito, Eris fué la que propició los acontecimientos que causaron la guerra de Troya. Considerada la hermana de Ares (Marte) el dios de la guerra, la mayoría de los astrólogos la asocian como la aliada femenina de Marte y el signo de Escorpio (fué descubierta a partir de imágenes observadas el 31 de Octubre de 2003, justo cuando el Sol ingresaba en el signo de Escorpio) y con su regente, Plutón, planeta que se encuentra situado también en la zona del Cinturón de Kuiper, y que es considerado como el planeta "gemelo" de Eris tanto por su localización como por su forma y descripción, por lo que bien puede ser considerado a Eris como co-regente de Escorpio. De hecho, La Unión Astronómica Internacional clasificó a Eris finalmente como un plutoide, definición que comparten también otros "planetas enanos" transneptunianos de tamaños menores.

Aunque los planetas en Astrología no actúan exactamente como el mito asociado a su nombre, sino más bién las correlaciones planetarias con los eventos humanos se basan en milenios de observación permanente, resulta curioso observar como en muchos casos se dan ciertos paralelismos entre el relato mitológico y la observación objetiva de la forma en cómo interactúa el planeta con los asuntos humanos. Basándonos en ésto, Eris disfrutaba causando el caos y la discordia entre los demás, provocando enfrentamientos entre los hombres, causando disputas y desorden a su alrededor. Justo al contrario del espíritu armonioso y reconciliador del signo de Libra, Eris se asocia según el mito al signo de Aries (el opuesto a Libra) signo que ocupaba precisamente en el momento de su descubrimiento, y por el que transita en la actualidad.

Si retrocedemos en el tiempo, observamos que Eris entró en el signo de Aries a finales de los años 20 del siglo pasado, coincidiendo con el reconocimiento del derecho al voto de las mujeres en cadena uno tras otro en casi todos los paises hispanoamericanos por primera vez en la historia (1929, Ecuador y Puerto Rico. 1932, Brasil y Uruguay. 1934, Cuba. 1938, Bolivia. 1939, El Salvador. 1941, Panamá. 1942, República Dominicana. 1944, Jamaica. 1946, Guatemala y Venezuela. 1947, Argentina. 1949, Chile y Costa Rica). Derecho que se introdujo poco después por la ONU en el derecho internacional a través del artículo 21 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, de la cual Eleanor Roosevelt sostuvo una copia del documento en español para los medios de comunicación. Su ingreso en Aries también coincidió con la primera operación de reasignación de sexo femenino llevada a cabo (1929) en la Clínica municipal para las Mujeres de Dresden en Alemania a una mujer danesa atrapada en el cuerpo de un hombre, siendo este el primer caso documentado de tan singular intervención quirúrgica en la historia -Aries es regido por Marte, que representa la figura del Cirujano en Medicina, otro hecho muy simbólico de la época (La Chica Danesa, 2015, Universal Pictures) que junto a otros muy relacionados con la reafirmación del principio femenino tanto en lo colectivo como en lo individual y físico, ha hecho que algunos astrólogos otorgen a Eris el significado de la reafirmación femenina en la sociedad, los avances en el reconocimiento de los derechos de las mujeres y se asocie a todos los movimientos sociales relacionados con ello.

Un poco despúes, a mediados del siglo pasado, con Eris en Aries, se fundó la religión del discordianismo, cuyos seguidores rinden culto a la diosa Eris reconociendo que la desarmonía, la discordia y el caos son aspectos válidos de la realidad, y ocupan un lugar real y central dentro del orden universal. Al mismo tiempo que los científicos desarrollaban la Teoría del Caos, finalmente con el surgimiento de la informática por la misma época, se pudieron generar los primeros gráficos sobre el comportamiento de los sistemas caóticos mediante métodos numéricos. Culminando con un auténtico boom del Caos en los años sesenta y setenta, la Teoría del Caos cuenta actualmente con numerosas aplicaciones tanto en las ciencias naturales como en la tecnología y en las ciencias sociales.

Eris en Aries es así interpretado como una época de revalorización y renacimiento de todo lo femenino, y su autoafirmación tanto colectiva como individual; el despertar de una consciencia colectiva que revalora y reafirma a la Mujer en una sociedad moderna más equitativa entre los géneros, a través de una caótica lucha para su consecución, dando como resultado tras su paso por el signo de Aries una humanidad más equilibrada en este sentido.

En Eris, y especialmente en Aries, nos encontramos con el elemento Fuego al rojo vivo. El propio planeta fué observado y presentado con un aspecto rojizo y ardiente en sociedad; y en el mito, Eris se deleita con el fuego de la lucha y la guerra creando discordia allá dónde se encuentre, y provocando el caos entre los demás, aumentando su excitación a medida que la situación se volvía cada vez más fogosa y sangrienta. Durante su paso por Aries se produjo la Segunda Guerra Mundial, la más sangrienta de todas; y el Holocausto nazi, coincidiendo también con el descubrimiento de Plutón.

Pero según el mito, Eris sólo causaba discordia a aquellos que no la habian invitado o incluido en sus círculos y eventos. Su historia parece indicar que ella es lista, y que si se ve excluida de algo, encontrará la forma de hacerse ver y valer con una fuerza inusitada. Era la personificación de la rivalidad noble y emanante de una energía estimulante a toda clase de esfuerzo necesario para el fin de la autoafirmación individual (especialmente en Aries) una cualidad muy valorada dentro del  marco de la competitividad en el mercado laboral y en el ámbito deportivo modernos.
 
Desde su descubrimiento hasta la actualidad ha pasado más de una década, que conviene analizar pues son los años posteriores a su descubrimiento y consecuente toma de consciencia colectiva de su existencia. Una década que fué marcada por el materialismo y el consumismo en auge hasta el extremo de provocar daños ambientales jamás vistos hasta ahora, como la contaminación alimenticia, los nuevos casos de vacas locas por poner sólo un ejemplo, los nuevos virus emergentes que han causado terror colectivo y la muerte de miles de personas como el ébola, la degeneración mediática como la telebasura o la expansión de las redes sociales a través de internet, hasta numerosos avances tecnológicos entre ellos la aparición de los smartphones, que han reafirmado el individualismo a través del uso de la tecnología moderna como nunca antes. Pero también una década marcada por numerosos escándalos públicos de corrupción política y fraudes fiscales de todo tipo que han salido a la luz en todo el mundo.

Acorde con todo lo anterior, las cualidades de Eris están obviamente matizadas por el elemento Tierra; materialista, transgresora, oculta pero pública e iniciadora como la Luna Nueva; financiera, mediática, científica, individualista, tecnológica, y causante de un impacto ampliamente global.

Sea como fuese, el hecho es que Eris está en el signo de Aries y su repercusión es colectiva y generacional, como en el caso de Plutón. Pero también en la esfera individual su presencia es potencialmente reveladora en la Carta Natal, teniendo en cuenta su posición por casa y aspectos con los ángulos y demás planetas, especialmente con los planetas personales.

En los últimos años he podido observar Eris en numerosas Cartas Natales y con frecuencia actúa como un disparador de la Luna Negra (Lilith) cuando no aceptamos e integramos las energías relacionadas a nuestra Eris natal. Con frecuencia, proyectamos en los demás nuestra Eris natal y la rechazamos. Entonces nos vemos confrontados con ideas y observaciones inusuales sobre nosotros mismos por parte de los demás, o nos suceden cosas que lo ponen claramente de manifiesto. Sólo cuando nos damos cuenta de que eso es verdad y lo asimilamos como propio, es cuando esa cualidad emerge de una forma positiva en nuestras vidas. Mientras no lo hacemos nuestra Eris natal suele indicar una zona de desequilibrio interno, que hace falta ordenar y armonizar con el resto de nuestra personalidad, y que mientras no se logra puede ser causante de un profundo malestar y sufrimiento tanto físico como psíquico en la zona afectada.

Cuando Eris por tránsito toca algún ángulo o planeta personal natal, se activa un nuevo proceso de adaptación a una nueva situación en nuestra vida que supone un desafío para nosotros, y requiere de un esfuerzo consciente para su pacífica armonización e integración en el contexto de nuestra trayectoria vital. Es "adaptarse o morir" pues a falta de una correcta adaptación, la situación puede tornarse francamente caótica. El orbe máximo a aplicar es de 1 grado y se deben tener en cuenta también las estructuras de puntos medios activadas a lo largo de todos los grados del signo por el que transita.

También he observado que Eris por lo general, causa más problemas a los hombres que a las mujeres, siendo éstas más intuitivas en su asimilación interior. A menudo, Eris es la aliada oculta en cualquier lucha emprendida por una mujer, sólo hay que saber reconocerla y sobre todo, aceptarla.

Actualmente Eris se encuentra a 23 grados de Aries.

Ms. Tricia Arias. Astróloga.


Reserva tu Único Pack de Interpretación de tu Carta Natal desde este mismo enlace
    

lunes, 7 de marzo de 2016

Influencia planetaria

Tradicionalmente la literatura astrológica se refiere al fenómeno astrológico como una "influencia" de los planetas sobre los eventos terrenales. Hay que matizar el sentido metafórico de la expresión, pues los planetas, evidentemente, no causan por sí mismos ningún efecto, evento o suceso terrestre conocido ni hace que las personas sean o se comporten de una manera u otra.

En la antigüedad los planetas eran considerados Dioses que regían la vida de los hombres en la Tierra, así como todos los principales acontecimientos históricos que se iban sucediendo unos tras otros. Esta creencia todavía permaneció latente en el inconsciente colectivo hasta siglos muy recientes, y de hecho, a los principales planetas del Sistema Solar se les otorgó el nombre de dichas deidades provenientes de la mitología romana. Así por ejemplo, Júpiter, el planeta más grande, era el principal dios considerado padre de todos los dioses y hombres; mientras que Saturno era el dios que regía el tiempo, las estaciones y las cosechas, o Neptuno, dios de los océanos y todas las criaturas marinas. Pero hablar de influencia planetaria no es más que una costumbre tradicional de referirse de manera simple y habitual (no literal) a la correlación entre los eventos celestes y los terrestres.


Como ya expliqué en mi anterior entrada sobre los fundamentos científicos de la astrología, es el principio de la sincronicidad (Jung), en lugar del de la causalidad, uno de los mayores avances que se han producido en el desarrollo de la astrología moderna. Se trata de un rechazo por obsoleto del antiguo modelo ptolemaico de las "influencias celestiales" y el regreso a una Astrología más viva sobre las alineaciones planetarias y sus significados, más que sobre sus "causas".


El término "sincronicidad" fue acuñado y usado públicamente a comienzos del siglo pasado por el médico suizo Carl Gustav Jung, investigador astrológico, en referencia a aquellos eventos que están aparentemente conectados unos con otros, pero que no pueden ser explicados según las reglas mecanicistas de causa-efecto. En la teoría de Jung sobre la sincronicidad, el tiempo y el espacio se vuelven principios relativos que sobre bajo ciertas condiciones pueden ser transcendidos en la ocurrencia de una 'coincidencia significativa'. A modo de abreviación, los acontecimientos sincrónicos son simplemente reflejos de eventos ocurridos simultáneamente en paralelo con otros. "Así como es arriba, es abajo".

Más recientemente, nuevas teorías y descubrimientos en física moderna apuntan a la implicación de una profunda interconexión universal de todo lo que existe, lo que explicaría diferentes patrones astrológicos dentro de una sucesión de ciclos geométricos fractales de cualidades específicas que caracterizan determinados momentos en el tiempo, produciendo una congruencia caótica en el espacio. De hecho, la Teoría del Caos se considera junto a la mecánica cuántica y la teoría de la relatividad, la tercera gran teoría del siglo XX. Todavía está por ver qué relevancia tendrá esta teoría en muchos campos científicos actuales, entre ellos el campo de la astrología, pero el profesor en astrofísica Dr. Mansfield desde Nueva York ya ha adelantado: "Debido a que la astrología propone una visión unificada del universo, se entiende mejor a través del universo cuántico ya que se basa en una interconectividad acausal, dependiente del observador y con un núcleo unitario."


Mientras tanto, mi consejo sigue siendo interpretar y considerar las alineaciones planetarias de nuestras cartas natales como reflejo de los diferentes patrones integrados en nuestra psique y en nuestra vida; y a partir de ahí, observar los tránsitos sobre esos puntos (y estructuras de puntos medios activadas por los mismos) a medida que la persona va creciendo, a modo de reflejo de las experiencias por las que vamos atravesando a lo largo de los diferentes momentos de nuestras vidas.

Ms. Tricia Arias. Astróloga.


Reserva tu Único Pack de Interpretación de tu Carta Natal desde este mismo enlace